jueves, 11 de octubre de 2012

El árbol caído


Nada hay que simbolice más la derrota y el fracaso, el cansancio y la debilidad, lo efímero y lo perecedero, que un árbol caído y roto por el temporal y el paso del tiempo. Diariamente, se nos están cayendo árboles por el camino de nuestra vida, que impiden y complican nuestro avance, pero que tenemos que ir sorteando de la mejor manera posible para continuar y seguir adelante.
Las frustraciones, los desengaños y los desalientos son siempre inevitables. Son condimentos amargos e imprescindibles con los que hemos de convivir continuamente. Nos hacen sufrir, llorar y estar tristes. Nos impulsan a reaccionar para solucionar nuestros problemas y alcanzar cierto grado de satisfacción personal. Y sobre todo, al enfrentarnos a ellos, consiguen hacernos sentir que estamos vivos.
Aunque, lo realmente cierto, es que en función de la cantidad y magnitud de dificultades que se nos presentan, y de cómo podemos y sabemos afrontarlas, se determina en gran medida, el rumbo de lo que somos y de lo que vamos a conseguir ser.
Texto: Manolo Torres


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5 comentarios:

  1. Muy buenas Imágenes y una buena Reflexión que nos haces llegar con esta enorme Entrada.
    Un abrazo.

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  2. Excelente!!! tanto als fotografías como tus reflexiones.
    Un abrazo

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  3. Excelentes imagenes de naturaleza, amigo, acompañadas de unas sabias reflexiones

    Un abrazo

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  4. Hola, como siempre buena reflexión, muy acertado el ejemplo, ya que bien es cierto que hay personas que a pesar de los muchos troncos caídos en su vida, la adversidad les hace tener la fuerza de un frondoso bosque de robles o sabinas a lo largo de su vida.
    ¡Maravillosas imágenes! en particular la segunda el B N le da más profundidad al texto.
    Recibe un cordial saludo desde Barcelona.

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