domingo, 21 de abril de 2013

Como las piedras redondeadas de un río


Al mirar hacia atrás recordando tiempos pasados, es cuando mejor nos damos cuenta de los aciertos y errores que hemos tenido. Aciertos y errores que pasaron desapercibidos en su momento, y que incluso nos parecieron que eran todo lo contrario de lo que resultaron ser al final.
A lo largo de la vida hay experiencias que nos alegra haber vivido, que recordamos con cariño y nostalgia, y de las que no nos arrepentimos nunca, aunque si se nos presentaran de nuevo, hoy las plantearíamos de forma diferente. Porque fueron experiencias que las vivimos intensamente, y que conformaron parte de nuestra personalidad, de nuestros conocimientos o de nuestra forma de ver las cosas, contribuyendo a configurar lo que somos actualmente.
Las personas vamos cambiando y evolucionando a lo largo del tiempo, y nuestras vivencias y circunstancias nos hacen modificar conductas, intereses e ilusiones de manera constante. En un cambio lento e imperceptible a corto plazo, que a veces parece inexistente, y que sólo se aprecia cuando comparamos períodos muy amplios, como ocurre con las piedras redondeadas de un río, cuya erosión sólo se nota al cabo de los años.
Texto: Manolo Torres


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