jueves, 31 de enero de 2013

Las cosas sencillas


Vivimos en un mundo tan acelerado y tan lleno de grandes acontecimientos, que a veces se nos olvida disfrutar de lo cotidiano y de lo sencillo. Sin considerar que esto también es importante y que poco a poco el tiempo se nos va escapando entre los dedos.
Pueden servir de ejemplo, cuestiones tan simples como sentir el frío de la mañana en la cara, respirar el aire puro del campo, escuchar el sonido del agua al correr o el canto de un pájaro, contemplar las formas irrepetibles de las nubes, o mirar el color del cielo y la luz del sol al final de la tarde.
Un problema con el que nos encontramos, es que estamos habituados a un modo de vivir, en el que “divertirse” se ha hecho imprescindible, aunque sea absurdamente o de cualquier manera y sin sentido, y aunque ello no signifique estar bien o encontrarse a gusto con uno mismo. Muchas veces condicionamos esa diversión, a lo que nos imponen las modas, a lo que hacen los demás, a lo que queda bien visto, o al gastar dinero. Sin tener en cuenta que, detrás de cada una de nuestras acciones, o tras cada paso que damos, hay un sin fin de cosas sencillas que son gratuitas, y a las que raramente prestamos atención, no consiguiendo saborearlas en su justa medida.
Texto: Manolo Torres



Últimas entradas:

Otras Entradas:





sábado, 26 de enero de 2013

Una sonrisa


Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho, enriquece a quienes la reciben sin empobrecer a quienes la dan. No dura más que un instante pero su recuerdo es a veces eterno. Nadie es demasiado rico para prescindir de ella, nadie es demasiado pobre para no merecerla. Da felicidad en el hogar, apoyo en el trabajo, es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado y anima a los más deprimidos. No puede ni comprarse, ni prestarse, ni robarse, pues es algo que no tiene valor hasta el momento en que se da. Y si alguna vez te tropiezas con alguien que no sabe dar una sonrisa, sé generoso, dale la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como el que no se la puede dar a los demás.
Texto: Mahatma Gandhi

Últimas entradas:

Otras Entradas:




lunes, 21 de enero de 2013

Las cortinas de nuestro interior


Todos tenemos en nuestro interior, una especie de cortinas que aíslan y protegen nuestros más íntimos sentimientos, nuestros pensamientos más personales, nuestras ilusiones más secretas o nuestras frustraciones más ocultas. Cortinas que encierran el verdadero yo, y lo resguardan de lo exterior y de quienes nos rodean. Pueden ser más o menos gruesas, más o menos impenetrables, más o menos transparentes, o más o menos fáciles de descorrer.
Pero abrirlas, significa compartir nuestras interioridades, en un acto de amistad, de cariño o de amor, creando lazos afectivos que condicionan nuestra manera de sentir y nuestra forma de vivir. Es un sacrificio lleno de generosidad y entrega, que enseña el rostro más auténtico de lo que somos, sin caretas que disfracen nuestra personalidad o nuestras acciones. Además, aunque nos hace más vulnerables, estar más indefensos o ser más dependientes de alguien, también nos vuelve mucho más fuertes, motivándonos y ayudando a dar sentido a nuestra existencia.
Por eso, no es gratuito decir, que muchos de los acontecimientos más importantes de nuestra vida, quizá los que nos marcan con mayor intensidad, se producen cuando encontramos a las personas con las que conseguimos retirar plenamente nuestras cortinas interiores.
Texto: Manolo Torres


Últimas entradas:

Otras Entradas:








miércoles, 16 de enero de 2013

Una mirada intensa


Muchas de las percepciones y sensaciones que tenemos de los demás, nos llegan cuando les miramos a los ojos. Los ojos y sus miradas, son una gran fuente de información, un libro abierto que desvela aspectos sobre la personalidad y la forma de ser.
La importancia que tienen en cualquier tipo de relación entre personas, lo confirman estudios científicos. Incluso hay refranes y dichos populares que desde siempre lo han considerado. Frases como que "los ojos son el espejo del alma", el que "hay miradas que valen más que mil palabras", o "hay miradas que matan", son muy significativas.
Por eso, algo que nos suele impresionar bastante, es cuando obtenemos como respuesta de alguien, una mirada intensa, penetrante, inocente, de desafío o llena de sentimientos. Una mirada que puede encerrar todo un universo de emociones y que por una u otra razón, llega a calar hasta lo más hondo de nosotros mismos, y ante la que a veces, nos sentimos como desnudos e indefensos, siendo muy difícil el mostrarnos indiferentes.
Texto: Manolo Torres



Últimas entradas:

Otras Entradas: