domingo, 28 de octubre de 2012

Lo mismo que cuando llueve


A veces, cuando tenemos problemas, los consejos, experiencias y advertencias que nos dan las personas que nos quieren y son más cercanas a nosotros, caen en saco roto. Especialmente, si nos lo indican de manera repetitiva y constante, y si además, ello implica un esfuerzo y un sacrificio. Oímos con interés al principio, después poco a poco empieza a molestarnos y hartarnos, acabando por habituarnos a lo que nos dicen, e ignorándolo por completo.
Pasa lo mismo que cuando llueve después de mucho tiempo. Inicialmente nos llama la atención y nos puede agradar, pero cuando se prolonga, llega a fastidiarnos, aunque nos vamos acostumbrando al sonido y dejamos de oír como cae el agua. Pero, por muy sordos que seamos en esos momentos, no por eso deja de llover, ni de mojar el suelo, formándose charcos cada vez mayores.
Al igual que con la lluvia, el omitir y olvidar los problemas sin afrontar directamente su solución, no hace que estos desaparezcan. Todo lo contrario, pueden hacerse más y más grandes, y ser más complicados de resolver.
Texto: Manolo Torres
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domingo, 21 de octubre de 2012

Como en la pesca


Cuando vemos a alguien pescando, podemos pensar en la cantidad de veces que diariamente en nuestra vida, echamos la caña al agua sin conseguir ningún resultado satisfactorio. Constantemente estamos probando y tomando decisiones en las que el resultado es incierto y no siempre llega a materializarse.
Pero, como en la pesca, el éxito o el fracaso de lo que hacemos depende de una gran cantidad de factores. Factores algunos que son achacables a nosotros, como la dedicación y la constancia, la preparación y el conocimiento, o la determinación y la paciencia.
Otros, en cambio, se escapan de nuestro control. El estar en el lugar y en el momento adecuado, el que las circunstancias nos sean o no favorables, y por supuesto, es decisivo el tener o no tener suerte. Debemos creer en la suerte, pero no en la que se tiene al meter en la lotería, sino en aquella que se busca con esfuerzo y tenacidad, luchando por conseguirla. La suerte caída del cielo no existe, es como encontrar un "grajo blanco". Por eso, es necesario recordar que para poder coger peces, es imprescindible estar en el sitio y ponerse a pescar.
Texto: Manolo Torres


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martes, 16 de octubre de 2012

Tormenta interior


Más difícil que luchar contra los demás y contra los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor, es luchar contra nosotros mismos. Contra las miserias y las bajas pasiones que encerramos en lo más profundo de nuestro corazón. Contra la soberbia, los egoísmos y las vanidades personales que en algún momento podemos llegar a esconder internamente. Contra los pensamientos e instintos más inconfesables que habitan en los sótanos de nuestra mente. Contra las formas de pensar equivocadas y los defectos que tenemos, que siempre solemos disfrazar y no ver, disculpándolos y juzgándolos con una tolerancia que no usamos para otros.
Creo que con cierta frecuencia, es importante e imprescindible el provocar una tormenta en las tranquilas aguas de nuestro interior, y mantener una lucha constante contra todo aquello que nos hace ser peores personas, y contra todo lo que no nos gusta o es perjudicial de nosotros. Conseguir eso es difícil, requiere un gran valor, voluntad y esfuerzo personal. Aunque en la mayoría de los casos, tan sólo nos limitamos en cambiar los aspectos más superficiales y estéticos, los que influyen en cómo nos ven, o en cómo queremos que nos vean exteriormente los que nos rodean.
Texto: Manolo Torres



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jueves, 11 de octubre de 2012

El árbol caído


Nada hay que simbolice más la derrota y el fracaso, el cansancio y la debilidad, lo efímero y lo perecedero, que un árbol caído y roto por el temporal y el paso del tiempo. Diariamente, se nos están cayendo árboles por el camino de nuestra vida, que impiden y complican nuestro avance, pero que tenemos que ir sorteando de la mejor manera posible para continuar y seguir adelante.
Las frustraciones, los desengaños y los desalientos son siempre inevitables. Son condimentos amargos e imprescindibles con los que hemos de convivir continuamente. Nos hacen sufrir, llorar y estar tristes. Nos impulsan a reaccionar para solucionar nuestros problemas y alcanzar cierto grado de satisfacción personal. Y sobre todo, al enfrentarnos a ellos, consiguen hacernos sentir que estamos vivos.
Aunque, lo realmente cierto, es que en función de la cantidad y magnitud de dificultades que se nos presentan, y de cómo podemos y sabemos afrontarlas, se determina en gran medida, el rumbo de lo que somos y de lo que vamos a conseguir ser.
Texto: Manolo Torres


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sábado, 6 de octubre de 2012

Ser más minimalistas


Viendo algunas imágenes minimalistas en las que se eliminan todos los elementos accesorios quedando reducidas a lo esencial, me puse a pensar que deberíamos ser más minimalistas a la hora de plantear y vivir nuestra vida. Estamos rodeados de comodidades y lujos superfluos que, en realidad, no nos hacen sentir mejor ni ser más felices. Consumimos nuestros esfuerzos en cuestiones intrascendentes y sin importancia, que no nos aportan nada. Gran parte de nuestras relaciones con los demás, son insustanciales y superficiales,  basadas en la conveniencia y en las apariencias, y exentas de cualquier contenido humano. Seguimos hábitos de comportamiento que nos distraen y nos apartan de lo sencillo y de lo importante, ignorando y olvidando muchas veces, las cosas más imprescindibles y básicas.
La vida es muy complicada y cada uno nos la planteamos de la manera que queremos y que podemos. Pero siempre es conveniente, que de vez en cuando, realicemos un ejercicio de reflexión y meditación personal, para encarar de otra forma cómo vamos a vivir, simplificando y minimizando aspectos que nos llevan a lo insípido, a lo banal o a lo trivial.
Texto: Manolo Torres


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