sábado, 8 de marzo de 2014

Termómetros o termostatos

Técnicamente, sabemos que un termómetro es un elemento que sólo nos indica lo que mide la temperatura, mientras que un termostato, detecta el valor de esa temperatura y controla el funcionamiento de un circuito o un aparato. Pues bien, en su carta desde la cárcel de Birminghan, Martin Luther King comentaba que muchas personas son como simples termómetros que registran las ideas y principios de la opinión pública, sin comportarse como termostatos que transforman las costumbres de la sociedad.
Nos convertimos en termómetros cuando seguimos ciegamente las modas y los convencionalismos que nos imponen, cuando nos limitamos a mirar y a criticar sin hacer nada por mejorar las cosas. Cuando nos aislamos de los problemas y no sabemos sobreponernos a las dificultades, o cuando renunciamos a los mejores ideales que tenemos sin luchar por ellos, instalándonos en la comodidad y el egoísmo.
En cambio, somos termostatos cuando expresamos valientemente nuestra forma de pensar y actuamos en consecuencia. Cuando intentamos ser críticos con nosotros mismos y eso nos sirve para ser más coherentes con lo que hacemos. Cuando somos positivos y vamos irradiando ilusión y optimismo, o cuando paso a paso y día a día, conseguimos madurar y enriquecer nuestro interior.
Por tanto, lo que realmente deberíamos preguntarnos, es el grado de influencia que tenemos de los ambientes en los que nos movemos, y en qué medida nos dejamos llevar por ellos como en el caso del termómetro, o si procuramos transformarlos actuando como un termostato.

Texto: Manolo Torres




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