miércoles, 25 de julio de 2012

Una flor en el cielo


Viendo unas fotos de una flor en las que está como flotando en el cielo, me puse a pensar en que a diario nos encontramos con una gran cantidad de espejismos, que parecen reales y que pueden estar llenos de encanto y atractivo, pero que nos presentan una imagen falseada de lo que estamos viendo.
Constantemente vivimos momentos y practicamos comportamientos, que alteran la naturaleza de las cosas y disfrazan lo que nos rodea. La hipocresía, la falsedad, la amistad interesada, el guardar las apariencias o el ignorar y ocultar los problemas, son algunos de los ejemplos que nos pueden crear una sensación aparente muy distinta de la que es.
Se dice que no hay más ciego que el que no quiere ver, o que el que sólo ve lo que le interesa, pero solemos caer en esa situación más fácilmente de lo que pensamos. Por eso, es bueno que de vez en cuando, hagamos un ejercicio de reflexión interna y nos enfrentemos con la realidad, limpiándonos los ojos con los que vemos las cosas, mirando desde otros puntos de vista, sin apasionamientos, sin suposiciones ni prejuicios, y con la mayor imparcialidad y profundidad posible.

Texto: Manolo Torres


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lunes, 16 de julio de 2012

A ras del suelo


En ocasiones, tenemos un estado de ánimo y adoptamos una manera de ver las cosas, como si nos convirtiéramos en figuras de miniatura que miran todo a ras del suelo, apreciando los problemas como exageradamente grandes y sus soluciones con una enorme lejanía, a las que es complicado llegar. Aunque no siempre es como nos parece en esos momentos, y posiblemente, nuestra visión llegue a cambiar con un poco de ayuda, cierta dosis de optimismo y algo de decisión.
El no afrontar las dificultades de inmediato, puede ser conveniente para relativizarlas y focalizar bien la manera de resolverlas. Pero frecuentemente, dilatar en exceso ese tiempo contribuye a agravarlas más, haciendo que su solución sea más difícil y compleja, o incluso imposible. Y a generarnos una sensación de incapacidad y de inferioridad personal, que nos puede influir negativamente en la manera en que nos vemos a nosotros mismos y en la forma de vivir nuestra vida.

Texto: Manolo Torres





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lunes, 9 de julio de 2012

Las hojas del nenúfar


Cuando miro un lago lleno de hojas de nenúfares, me admiro de cómo la naturaleza consigue que, por mucha agua que exista para cubrirlas, estas plantas siempre vuelven a sobresalir y flotar de nuevo.
A lo largo de nuestra vida, continuamente nos va ocurriendo eso mismo. Los problemas y las situaciones que se nos presentan en cada momento, pueden llegar a desbordarnos y ahogarnos hasta el punto de parecer que no vamos a superarlos nunca. Pero de algún modo estiramos el cuello, respiramos de nuevo y alcanzamos lo que nos parecía imposible.
Sin embargo, no todos afrontamos las dificultades de la misma forma, tenemos la misma capacidad de respuesta, o actuamos con el mismo empuje ante situaciones similares. Por eso, pienso que es una cuestión de supervivencia, el no educarnos ni asentarnos en la vida fácil, en la comodidad o en el ocio, sino en el permanente logro de metas personales. Nos ayudará a ser más fuertes, a mantener nuestras ilusiones y servirá de ejercicio de entrenamiento para afrontar en mejores condiciones, lo que el día a día de nuestra existencia nos va deparando.

Texto: Manolo Torres





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martes, 3 de julio de 2012

La chica del perro

Cuando la vi en una calurosa tarde de agosto, mientras paseaba por la orilla con su perro, apenas pude distinguir sus rasgos por la luminosidad del sol en las aguas del río. No sé si por aburrimiento o por cierta curiosidad morbosa, a cada detalle que apreciaba, me iba inventando una realidad, dando rienda suelta a mi imaginación y montando al final una historia totalmente ficticia que seguramente no tendría nada que ver con ella.
Después de mucho tiempo, y revisando de nuevo las imágenes, me viene a la mente la anécdota de esta chica y las impresiones que me dejó el contemplarla, aunque ya he olvidado los datos que me llevaron a pensar así.
Analizándolo tranquilamente, me sorprendo de lo fácil que en ocasiones valoramos y juzgamos a las personas y algunos hechos, simplemente por las sensaciones que nos producen, sin basarnos en algo concreto que lo respalde. Y más aún, si tenemos en cuenta que a lo largo del tiempo, la memoria nos juega muy malas pasadas, y con frecuencia nos cambia y transforma los recuerdos en algo que resulta incompleto, distorsionado y borroso.


Texto: Manolo Torres









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