martes, 3 de julio de 2012

La chica del perro

Cuando la vi en una calurosa tarde de agosto, mientras paseaba por la orilla con su perro, apenas pude distinguir sus rasgos por la luminosidad del sol en las aguas del río. No sé si por aburrimiento o por cierta curiosidad morbosa, a cada detalle que apreciaba, me iba inventando una realidad, dando rienda suelta a mi imaginación y montando al final una historia totalmente ficticia que seguramente no tendría nada que ver con ella.
Después de mucho tiempo, y revisando de nuevo las imágenes, me viene a la mente la anécdota de esta chica y las impresiones que me dejó el contemplarla, aunque ya he olvidado los datos que me llevaron a pensar así.
Analizándolo tranquilamente, me sorprendo de lo fácil que en ocasiones valoramos y juzgamos a las personas y algunos hechos, simplemente por las sensaciones que nos producen, sin basarnos en algo concreto que lo respalde. Y más aún, si tenemos en cuenta que a lo largo del tiempo, la memoria nos juega muy malas pasadas, y con frecuencia nos cambia y transforma los recuerdos en algo que resulta incompleto, distorsionado y borroso.


Texto: Manolo Torres









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3 comentarios:

  1. Un claro-oscuro lleno de belleza, dibujando siluetas y sensaciones.
    Es cierto dejamos volar nuestra imaginación y, dándole rienda suelta, se producen numerosos equívocos que, después nuestra memoria se encarga de repetir.
    Un abrazo, Manolo y ¡¡¡Gracias!!! Por tus sensacionales comentarios.

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  2. Bellas fotografías recuerdos casuales de la chica y el perro grabados no solo en tu mente ya que ahora son visibles en papel.. solemos imaginar muchas cosas y por momento inventamos realidades la vista y el corazón son compañeros de sueños y realidades.. bello texto al igual que las imágenes.

    un gusto encontrar tu blog besos..........

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  3. Bellisimas fotografias ,dejan volar la imaginación dando forma a la vida ,que cada uno queremos transmitir en ese momento.
    Un abrazo Manolo y gracias por compartir imágenes y palabras.

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