sábado, 26 de abril de 2014

Las dificultades

Nos quejamos a menudo de los obstáculos que se nos presentan y de los esfuerzos que hacemos para enfrentarnos a ellos. Pero nunca pensamos en que una vida sin problemas, ya es en sí misma un problema. Porque cuando no los tenemos, lo complicamos todo, maximizando lo insignificante hasta elevarlo a la categoría de importante. Además, solemos poseer una extraordinaria capacidad para enredar las cosas, creando conflictos donde no los hay, estropeando lo que está bien y parece perfecto.
Las dificultades pueden conseguir despertarnos del tedio y la monotonía en la que en muchos momentos estamos instalados. Son nuestra principal fuente para la adquisición de experiencia y conocimientos. Y hacen que nos superemos sacando lo mejor de nosotros mismos. Afrontar los contratiempos con éxito, nos da la sensación de sentirnos vivos y nos hace más fuertes y menos inseguros. Eleva nuestra autoestima y crea frecuentemente, un poderoso sentimiento de satisfacción personal, que nos ayuda a encarar las adversidades con más espíritu y con más energía.
Texto: Manolo Torres






Últimas Entradas:



Otras Entradas:

         






martes, 8 de abril de 2014

Destruir ilusiones

Hay actividades en las que ponemos una fuerte carga de ilusión e interés, para conseguir los mejores resultados y sentirnos más contentos con nosotros mismos. Las ilusiones son importantes, porque motivan nuestra vida, nos ayudan a superarnos y nos dan la fuerza para luchar, aunque con frecuencia, pueden resultar bastante frágiles y volátiles.

Cuestiones como nuestra forma de ser o el cómo nos comportamos con los demás, consiguen modificar constantemente la relación que tenemos con otras personas. Por eso hemos de tener cuidado en cómo actuamos y en la forma en cómo nos expresamos al relacionarnos. Especialmente si se trata de niños o personas con las que convivimos, porque podemos herir sentimientos y destruir ilusiones. Es fácil hacer un comentario inapropiado, hacer algo equivocado, olvidar compromisos o frustrar aspiraciones, sin ser consciente, sin tener intencionalidad alguna o por comodidad y desinterés.

Estos problemas, siempre tienen algún tipo de consecuencias. Consecuencias que quizás no se aprecien a corto plazo, pero que poco a poco van dejando una huella a lo largo del tiempo, minando relaciones y creando insatisfacciones y frustraciones.

Hay que tener en cuenta que reilusionar tras una desilusión y querer repararlo todo después, generalmente resulta muy complicado. A veces resulta imposible. Es lo mismo que rehabilitar un edificio antiguo que está destruido o en ruinas. 

Texto: Manolo Torres




Últimas Entradas:




Otras Entradas:

         









sábado, 8 de marzo de 2014

Termómetros o termostatos

Técnicamente, sabemos que un termómetro es un elemento que sólo nos indica lo que mide la temperatura, mientras que un termostato, detecta el valor de esa temperatura y controla el funcionamiento de un circuito o un aparato. Pues bien, en su carta desde la cárcel de Birminghan, Martin Luther King comentaba que muchas personas son como simples termómetros que registran las ideas y principios de la opinión pública, sin comportarse como termostatos que transforman las costumbres de la sociedad.
Nos convertimos en termómetros cuando seguimos ciegamente las modas y los convencionalismos que nos imponen, cuando nos limitamos a mirar y a criticar sin hacer nada por mejorar las cosas. Cuando nos aislamos de los problemas y no sabemos sobreponernos a las dificultades, o cuando renunciamos a los mejores ideales que tenemos sin luchar por ellos, instalándonos en la comodidad y el egoísmo. 
En cambio, somos termostatos cuando expresamos valientemente nuestra forma de pensar y actuamos en consecuencia. Cuando intentamos ser críticos con nosotros mismos y eso nos sirve para ser más coherentes con lo que hacemos. Cuando somos positivos y vamos irradiando ilusión y optimismo, o cuando paso a paso y día a día, conseguimos madurar y enriquecer nuestro interior.
Por tanto, lo que realmente deberíamos preguntarnos, es el grado de influencia que tenemos de los ambientes en los que nos movemos, y en qué medida nos dejamos llevar por ellos como en el caso del termómetro, o si procuramos transformarlos actuando como un termostato.

Texto: Manolo Torres





Últimas Entradas:



Otras Entradas: