Hay cosas que deberían ser como montar en bicicleta, para que no las olvidemos nunca. Solemos ser muy olvidadizos con los sacrificios
realizados a lo largo del tiempo y con las dificultades que hemos sufrido hasta
alcanzar nuestro actual nivel de bienestar. Nos asentamos muy fácilmente
en la comodidad y en la buena vida, como si siempre hubiéramos estado
instalados en esa posición, sin tener en cuenta el duro trabajo y las
penalidades que en el camino hemos soportado. Incluso, en muchas ocasiones,
negamos o no nos acordamos de una parte de nuestro pasado y de nuestras
vivencias. Sin considerar que lo que hoy somos, fundamentalmente, se debe a lo
que fuimos ayer, y en cómo hemos afrontado desde entonces los problemas que nos
han ido surgiendo. Hay que tener en cuenta, que ese recuerdo es el que nos permite valorar más lo que
poseemos, contribuyendo a forjar de alguna manera, las aspiraciones que
hacen superarnos día a día.
Texto: Manolo Torres














