Cuando me levanto por las mañanas suelo mirar a través de mi terraza. Siempre veo el mismo paisaje, pero cada vez me parece distinto. La luz, las nubes, el momento, el color, mi estado de ánimo …, hacen diferentes e irrepetibles cada uno de los amaneceres que contemplo. Hay días buenos y otros en los que la vista es espectacular. También en algunos casos, el mal tiempo y las condiciones ambientales, deslucen totalmente la salida del sol. Sin embargo, de alguna manera, consigo encontrar un cierto encanto al contemplar el cielo y mirarlo con detalle, a pesar de las condiciones adversas.
Creo que en nuestra vida cotidiana ocurre lo mismo, en muchas ocasiones nos parece que estamos inmersos en una rutina diaria monótona y aburrida que nos agobia y nos oprime. Pero puede mantenerse el interés y la ilusión de cada día, si nos mentalizamos en que cada instante es único y singular. Que el vivirlo debe ser una experiencia a la que nos entreguemos y nos haga sentirnos bien, llenándonos como personas. Todo consiste en ponerle pasión y esmero a las cosas que hacemos diariamente, por sencillas y poco importantes que parezcan.
Porque eso, es lo que nos hace apreciar que estamos vivos y permite reilusionarnos para seguir viviendo. Aunque en la mayoría de los casos, este aspecto es el más difícil de conseguir y en el que usualmente nos esforzarnos menos.
Texto: Manolo Torres





Unas fotografías excelentes y unas palabras totalmente ciertas. En las pequeñas cosas estan los grandes aconteceres. La buena esencia siempre esta en recipientes pequeños.
ResponderEliminarUn saludo, Manolo.
Bellas imagenes, amigo... La poesia fotografica esta tambien en lo mas inmediato...
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