Con frecuencia nos involucramos tanto en nuestras vivencias y en nuestros problemas cotidianos, que esto nos hace exagerar su importancia, dificultando el que podamos apreciar y observar bien lo que hay fuera de ellos. Así, distorsionamos su verdadera dimensión y no los valoramos de una manera proporcionada.
Es como si nos pusiéramos unas orejeras de burro, que sólo nos dejan mirar hacia lo que tenemos delante, o como cuando los árboles cercanos nos impiden ver el bosque, o incluso, el caso de los edificios que nos rodean que no nos permiten apreciar la parte de la ciudad que hay más allá.
Por eso, siempre conviene visualizar todo desde otra perspectiva, elevarse y alejarse lo suficiente para mirar desde arriba, al igual que si se tratara de una vista aérea. Analizándolo así, de una forma más impersonal y más objetiva, con menos prejuicios y con menos apasionamientos. A buen seguro, que obtendremos una visión más completa y sin tantas limitaciones, percibiendo la realidad de otro modo y ayudándonos a valorar las cosas de otra manera.
Texto:
Manolo Torres
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Magnificas perspectivas, amigo... Todo un lujo
ResponderEliminarUn abrazo
Una imágenes llenas de calidad y belleza.
ResponderEliminarEs cierto; debemos mirar las cosas desde otra perspectiva, sin dejarnos influenciar y siendo totalmente objetivos sobre nuestras reflexiones.
Un abrazo.
Estupendos procesados amigo, saludos
ResponderEliminarHola Manolo, como siempre unas reflexiones acertadas y por supuesto acompañadas de esas tomas en especial la segunda que tanto me gustan.
ResponderEliminarTe deseo amigo en estos días venideros un sinfín de todo lo vivido lo que sin costar dinero realza lo verdadero: La fe, el amor, lo sentido que al fin y al cabo es lo que no sabe engañar, en definitiva todo lo importante y nada material. Ya que estoy segura con esa profesionalidad tuya unida a esa grandeza interior que muestras en tus escritos te vendrá dada.
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