miércoles, 11 de abril de 2012

El Picante y la Rosarito

El Picante, que entonces tenía doce años, estaba enamorado de la Rosarito, y como no sabía lo que hacer fue en busca de su primo Arrorro, que hacía un mes que había vuelto de la mili y era un experto en amores.
- ¡A las mujeres se las conquista con flores! -nos dijo el Arrorro.
- ¿Qué flores?
- ¡Las que sea! ¡Pero las mejores son las rosas y los claveles!
Así que aquella misma tarde el Picante cortó todos los claveles de una maceta que su madre tenía en el patio y me mandó llevarlos a la Rosarito de su parte.
- ¿De quién son las flores? -me dijo cuando me vio llegar.
- Son del Picante.
- ¡Pues se las llevas otra vez al Picante y le dices que me deje en paz!
- ¡Es que te quiere!
- ¡Anda… anda…! ¡Y dile que se limpie los mocos!
Luego, analizando la situación, el Picante y yo coincidimos en que la Rosarito era muy mayor para él. Había cumplido ya los dieciocho años…

Texto: Antonio Monleón




Otras entradas anteriores:


4 comentarios:

  1. Y es que a esas edades la distancia entre años parece insalvable; después, en otra étapa, es como si fuera menos.
    Una fotografías llenas de exhuberancia y vida...Preciosa, Manuel.

    ResponderEliminar
  2. Precioas!!! Me gusta mucho el tratamiento de la primera y la ultima con esa suavidad tan bonita y esas tonalidades.
    El texto les va que ni pintado
    Un abrazo
    BelenRamon

    ResponderEliminar
  3. Me encanta la nitidez y los bellos colores de estas macros, amigo

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Me gusta mucho la historia y la magnífica edición de tus fotografias.los claveles rojos y blancos me encantan.
    Un abrazo

    ResponderEliminar